viernes, 17 de abril de 2015

La cría de ganado para “leche”


En condiciones naturales, las vacas y sus ancestros producían leche por una única razón: alimentar a sus terneros. Existen muchos factores de gran importancia que afectan el desarrollo de los terneros, pero ninguno de ellos es más vital que la leche. Como es el caso con otros mamíferos, la leche de vaca presenta una composición específica para garantizar la supervivencia inicial de los terneros y su crecimiento adecuado al tener una variedad única de nutrientes en proporciones particulares.
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El verdadero temperamento de las vacas solo se puede apreciar cuando se las dejar vivir una vida natural. Al cumplirse los nueve meses de la gestación, la vaca se aparta del rebaño y busca un lugar solitario para dar a luz. En los primeros minutos después del parto se establece un vínculo entre la vaca y el ternero cuya fortaleza es innegable. Desde ese día en adelante, la vaca dedica casi todo su tiempo y energía a proteger y alimentar al ternero.
La vaca lame la piel del ternero de forma instintiva para estimular la circulación y facilitar el amamantamiento. La mayoría de los terneros pesa entre 80 y 100 libras al nacer (36 y 45 kg) por lo que el proceso de limpieza puede demorar varias horas. En los meses que siguen, el ternero se amamantará frecuentemente de su madre y crecerá a un ritmo de entre 1.5 a 2.0 libras por día (0.7 a 0.9 kg). Para mantener este ritmo de crecimiento es preciso que el ternero ingiera grasa, proteína y carbohidratos en una proporción muy específica. La leche de vaca contiene menos grasa y carbohidratos, y tres veces más proteína que la leche humana. [1]
Las vacas pueden vivir hasta 25 años y establecen fuertes vínculos emocionales con sus terneros y con otros miembros del rebaño. Algunos de estos vínculos se reconocen fácilmente mientras que otros son más sutiles y complejos.
En las lecherías industriales se explota sistemáticamente a la vacas para extraer su leche. A fin de maximizar la producción de leche para consumo humano, se han manipulado y suprimido las necesidades instintivas de estos animales. Con el fin de que las vacas produzcan leche constantemente, estas deben ser preñadas reiteradamente. Las vacas se preñan mediante inseminación artificial y los terneros nacen al cumplirse los nueve meses de gestación. Se separa a los terneros de sus madres al siguiente día (a veces unas pocas horas) de nacidos y nunca vuelven a reunirse. Tanto la madre como el ternero quedan sumamente traumatizados por la separación, y se sabe de casos en los que ambos han mugido desconsoladamente llamándose mutuamente durante horas, días o incluso semanas tras haber sido separados. En algunos videos se puede observar a las vacas y a sus terneros luchar desesperadamente por reunirse.
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A las terneras se las cría para la producción de leche. En una etapa en la que deberían estarse amamantando con la leche de sus madres, se encierra a los terneros en establos individuales. Transcurridas varias semanas, se reúne a los terneros en grupos pequeños en los que cada uno cuenta con un espacio de apenas 35 pies cuadrados (6’x6′ o 3.25 metros cuadrados).[2]Durante toda su adolescencia se alimenta a los terneros con un sustituto de leche ya que la leche de la vaca es más valiosa como mercancía de consumo humano.
La mayoría de los machos acaba en el matadero ya que la carne de ternero se considera un producto “gourmet” en los restaurantes y supermercados de lujo. A ellos también se les niega la posibilidad de amamantarse y recibir el caluroso afecto de sus madres. Las breves vidas de estos terneros se disipan en confinamiento, en encierros tan pequeños que no pueden dar ni un paso, voltearse o tan siquiera estirar sus patas. Bajo estas condiciones sus músculos permanecen en un estado de atrofia indefinida. Se los alimenta con una dieta líquida intencionalmente baja en hierro para que su carne tenga un color gris pálido. Cuando cumplen entre 16 y 20 semanas se matan para vender su carne como un delicado manjar. Cerca del 15% de los terneros se crían como “terneros lechales” y se envían al matadero antes de cumplir las tres semanas de vida. [3] En los Estados Unidos se somete cada año a cerca de un millón de terneros a esas condiciones inhumanas.[3] Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), “La industria lechera es la principal fuente de terneros en los Estados Unidos”.[3]
Durante las últimas décadas, la producción lechera se ha vuelto sumamente mecanizada y ha refinado sus herramientas científicas. La producción anual de leche por vaca ha aumentado de 2.3 toneladas en 1940 a 10.1 en 2007.[4,5] Este incremento tan asombroso se debe a varios factores, entre ellos: el mejoramiento de las razas bovinas, dietas altas en proteína y el ordeño mecanizado. La tendencia más reciente es inyectarle rBST al ganado. Esta sustancia también se conoce como la hormona del crecimiento bovino (BGH, por sus siglas en inglés). El uso de esta hormona sintética se prohibió en la Unión Europea y en Canadá en 1999 debido a sus posibles efectos sobre la salud humana.[6] Desde un punto de vista económico, la forma más eficiente de extraer una cantidad tan desorbitante de leche es recurrir al ordeño mecánico de las vacas varias veces al día durante un periodo de 10 a 12 meses. Es común que el método y la frecuencia de ordeño causen lesiones en las tetas de las vacas, lo que aumenta su riesgo de sufrir mastitis (la dolorosa inflamación de las glándulas mamarias).
Las vacas criadas para dar leche son también sometidas a mutilaciones dolorosas, como la sección parcial de la cola. Esta práctica consiste en cortar dos tercios de la cola del animal, lo que se hace normalmente sin anestesia. La industria lechera argumenta que esta práctica es necesaria para mantener la salud de las ubres y por razones higiénicas en general. Sin embargo, al carecer de su cola, las vacas no pueden protegerse a sí mismas de las moscas y otros insectos que albergan bacterias. Esta mutilación tan innecesaria ha sido prohibida en el estado de California. Además de practicarles la sección parcial de la cola, la gran mayoría de los ganaderos también descuernan a las vacas. Entre los métodos comunes de descorne están: la aplicación de pastas cáusticas, la extracción de los cuernos (método de la cuchara o tubo), y la cauterización con una barra de hierro incandescente.[7]
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Tras ser obligadas a producir cantidades anormales de leche de dos a cuatro años seguidos, el ritmo de producción de las vacas comienza a decaer. Al perder su valor para la industria lechera, se las mata y se las procesa para producir carne magra que se utiliza principalmente en la confección de hamburguesas. Todos los años, tan solo en los Estados Unidos, se ordeña hasta al agotamiento a más de nueve millones de vacas.[8]
El proceso de transportar el ganado desde los lotes de engorde hasta los mataderos es sumamente estresante. Las vacas, como todos los animales, sienten un temor innato a entornos que no conocen. La legislación vigente permite a los transportistas viajar hasta 28 horas seguidas sin descansos. Estas 28 horas pueden extenderse a 36 con tan solo presentar una solicitud por escrito. [9] Durante todo ese tiempo, los animales están privados de agua y alimentos, y es común que sufran de vómitos y diarrea a causa de los largos periodos en movimiento y a la manipulación.
Cuando llega a los mataderos, se conduce al ganado a través de unas mangas que son amplias al principio pero luego se estrechan. Se conduce a cada animal hasta un “cajón de aturdimiento” diseñado para inmovilizarlo y aturdirlo. El objetivo es penetrar el cerebro del animal sin dañar el tronco encefálico. Si el tronco encefálico se cercenara, el corazón dejaría de bombear sangre y el animal no se desangraría tan rápidamente como se desea o no lo haría totalmente. La pistola de proyectil cautivo es la herramienta que se utiliza más comúnmente para este procedimiento. La pistola se coloca firmemente sobre la frente del animal y se dispara. Un proyectil puntiagudo penetra el cerebro y le provoca al animal espasmos incontrolables y un posterior colapso. Tras colocársele un gancho en una de sus patas traseras, se eleva y cuelga a la vaca de cabeza y se le hace un corte en el cuello y una incisión de ahí hasta el abdomen. Durante el desangrado muchas vacas recuperan la conciencia. Los obreros deben tener precaución y no acercarse demasiado a esos animales pues estos forcejean y sacuden sus patas.
Es sorprendente la cantidad de vacas usadas para la producción láctea que llegan todos los años a los mataderos de los Estados Unido tan enfermas, deterioradas o débiles que ni siquiera pueden sostenerse en pie. A estas vacas “postradas”, como se las conoce, se les practica la eutanasia o se las deja morir solas. Hasta no hace mucho tiempo se utilizaban cadenas o montacargas para arrastrar o empujar a estas vacas hacia los matadores. Según la USDA, en 2004 hubo 23,000 lecherías que informaron tener vacas postradas.[10] Al igual que los demás animales de cría, las vacas no están protegidas por la Ley de Bienestar Animal.
Las lecherías industriales han convertido deliberadamente un líquido vivificante en un producto que simboliza la explotación. La industria lechera sigue promoviendo a la leche como un producto beneficioso para la “salud” a pesar de que el 30% de la población de los Estados Unidos y el 75% de la población mundial son intolerantes a la lactosa. [11,12] Mientras tanto, millones de vacas siguen soportando una vida de confinamiento, agotamiento físico, ansiedad debido a la separación y la indiferencia colectiva ante su sufrimiento. Como es el caso con el resto de los animales criados para consumo humano, podemos lograr cambios a través de nuestras elecciones personales convertirse en vegano puede prevenir el sufrimiento físico y emocional de estos seres.
Referencias:
[1] Retrieved 10/2/2009 from http://www.unu.edu/unupress/food/8F174e/8F174E04.htm
[2] Retrieved 10/2/2009 from http://www.vetmed.ucdavis.edu/vetext/INF-DA/INF-DA_CAREPRAX2.HTML
[3] Retrieved 10/30/2009 from http://www.ers.usda.gov/publications/LDP/2009/05May/ldpm179.pdf
[4] Retrieved 10/5/2009 fromhttp://www.nass.usda.gov/Charts_and_Maps/Milk_Production_and_Milk_Cows/cowrates.asp
[5] Retrieved 10/5/2009 from http://www.agbioforum.org/v3n23/v3n23a08-f01.gif
[6] Retrieved 10/5/2009 from http://www.foodandwaterwatch.org/food/pubs/reports/rbgh-how-artificial-hormones-damage-the-dairy-industry-and-endanger-public-health
[7] Retrieved 10/6/2009 from http://www.cattletoday.com/archive/2003/August/CT285.shtml
[8] Retrieved 3/1/2013 from http://usda.mannlib.cornell.edu/usda/current/USDairyIndus/USDairyIndus-09-22-2010.pdf
[9] Retrieved 8/23/2009 from http://www.law.cornell.edu/uscode/text/49/80502
[10] Retrieved 10/6/2009 from http://usda.mannlib.cornell.edu/usda/current/nacac/nacac-05-05-2005.pd

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